El persa es el diplomático del mundo felino. Su carácter pacífico lo hace un excelente compañero para casi cualquier otra mascota.
¿Tienes un perro y quieres adoptar un persa? ¿O quizás ya tienes un persa y quieres traer un nuevo gatito? La buena noticia es que el gato persa suele ser muy tolerante. Sin embargo, su tranquilidad puede verse alterada por animales excesivamente activos o ruidosos.
Convivencia con perros
Los persas se llevan sorprendentemente bien con los perros, siempre que estos últimos sean respetuosos. Razas de perros tranquilas o perros ya acostumbrados a los gatos son ideales. El persa no suele huir (lo que activa el instinto de caza del perro), sino que se queda quieto observando con indiferencia aristocrática.
Con otros gatos
Agradecen la compañía de su propia especie, especialmente si también son gatos tranquilos. Un gato muy activo o agresivo puede estresar al persa, que prefiere ambientes libres de conflictos y persecuciones intensas por el pasillo a las 3 de la mañana.
Truco de la presentación
Nunca los juntes de golpe. Usa el intercambio de olores (frotar una toalla en uno y dársela al otro para que la huela) y permite que se vean a través de una puerta entreabierta antes del contacto directo. El Feliway puede ayudar mucho a calmar los ánimos durante los primeros días.
Animales pequeños
Aunque su instinto de caza está muy mitigado por siglos de cría de salón, sigue siendo un gato. Pájaros, hámsters o peces deben estar en recintos seguros. Un persa puede parecer dormido, pero un movimiento rápido de una presa pequeña puede despertar un chispazo de interés cazador.
"La paz del hogar comienza con el respeto entre sus habitantes."