El himalayo combina la elegancia del cuerpo persa con el misticismo del patrón del siamés. Una joya genética de ojos azules y temperamento zen.
Mucha gente se pregunta si el gato himalayo es una raza aparte. Técnicamente, en la mayoría de federaciones felinas, se considera una variante de color del gato persa. Surgió del cruce entre persas y siameses para obtener lo mejor de ambos mundos: el pelo largo y cara chata del persa con los "puntos" de color y ojos azules del siamés.
El patrón Colorpoint
Lo más fascinante del himalayo es que nace casi blanco y el color (seal point, blue point, chocolate point) se desarrolla con el tiempo en las áreas más frías del cuerpo: orejas, máscara facial, patas y cola. Esto se debe a un gen termosensible que solo activa la pigmentación donde la temperatura corporal es más baja.
Ojos azules hipnóticos
A diferencia del resto de persas, cuyos ojos suelen ser cobrizos o verdes, los himalayos siempre tienen los ojos azules. Cuanto más profundo y brillante sea el azul, más valorado es el ejemplar. Esta característica le da una mirada etérea que cautiva a cualquiera.
Personalidad: Tranquilidad absoluta
Si buscas un gato activo, el himalayo no es para ti. Son famosos por ser "muebles con vida". Adoran las siestas largas y los mimos constantes. Aunque heredó algo de la curiosidad del siamés, su energía es puramente persa: calmada y paciente.
Cuidados específicos del pelaje
Su manto es denso y muy fino. El contraste de color en los puntos hace que cualquier suciedad sea más visible, por lo que el cepillado diario es innegociable. Además, al tener la cara a menudo muy plana (tipo Peke Face), necesitan limpiezas faciales diarias para evitar manchas de óxido en su pelaje claro facial.
"El himalayo no solo es un gato, es una obra de arte en movimiento."