El color azul en el gato persa no es realmente azul, sino un gris ceniza profundo y uniforme que emana una elegancia aristocrática inigualable.
Tradicionalmente conocido como Persa Azul, este color ha sido durante décadas el estándar de oro de la raza. Su pelaje debe ser de un tono gris sólido desde la raíz hasta las puntas, sin marcas blancas ni sombras atigradas. Es, sencillamente, el pináculo de la sofisticación felina.
El contraste con los ojos cobrizos
Lo que hace que el persa gris sea visualmente impactante es el contraste de su manto frío con sus ojos de color cobre o naranja intenso. Esta combinación es un requisito fundamental en concursos de belleza felina y es lo que le otorga esa expresión tan profunda y seria.
Textura del pelaje Blue
Curiosamente, el gen que produce el color azul también tiende a suavizar la textura del pelo. Los persas grises suelen tener un pelaje increíblemente sedoso y menos propenso a apelmazarse que las variedades blancas, aunque siguen requiriendo un mantenimiento exhaustivo.
Temperamento y salud
No hay evidencias científicas de que el color afecte al carácter, pero muchos dueños de persas azules juran que son los más equilibrados y tranquilos de toda la familia persa. En cuanto a la salud, como todos los persas sólidos, se debe vigilar la salud renal y el correcto lagrimeo.
El favorito de la realeza
Desde la Inglaterra victoriana, el persa azul ha sido el compañero preferido de nobles y aristócratas. Su imagen ha aparecido en innumerables cuadros y hoy día sigue siendo el color más solicitado por quienes buscan un gato que parezca una auténtica escultura viviente.
"Hay algo en el color gris que hace que el tiempo se detenga cuando un persa te mira."