Si un villano necesita un gato para acariciar mientras planea la dominación mundial, ese gato será, sin duda, un persa blanco.
El gato persa tiene una presencia escénica innegable. Su pelaje majestuoso y su cara expresiva lo han convertido en un recurso visual recurrente en el cine y la televisión para representar lujo, maldad inteligente o comedia sofisticada.
El villano de James Bond
Quizás el persa más icónico de la historia es el de Ernst Stavro Blofeld, el archienemigo de 007. Un inmaculado persa blanco que descansaba en el regazo del villano mientras este daba órdenes terribles. Esta imagen fue tan potente que ha sido parodiada hasta la saciedad, destacando a "Mr. Bigglesworth" en Austin Powers.
Snowbell en Stuart Little
En una vertiente más familiar, Snowbell es el persa blanco de la película Stuart Little. Aquí vemos el lado más cómico y cascarrabias de la raza, con su lucha constante entre su instinto felino y su deseo de ser una mascota de lujo consentida.
¿Por qué los persas?
Los directores adoran a los persas porque son fáciles de entrenar para quedarse quietos en una marca. Mientras otras razas estarían saltando fuera del encuadre, un persa puede permanecer sentado durante múltiples tomas, manteniendo su elegancia intacta.
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Más allá de la ficción, el persa es la imagen preferida para perfumes y artículos de joyería. Su asociación táctil con la seda y visual con la opulencia lo convierte en el modelo perfecto para vender cualquier producto de alta gama.
"Del set de rodaje a tu sofá: el persa siempre es el protagonista."